FILADELFIA -- El as de los Filis, Roy Halladay, ya ha comenzado sus entrenamientos de invierno, pero mientras el 2010 llega a su final, los recuerdos de la temporada aún están vivos.
En esta campaña cinco serpentineros lograron juegos perfectos o sin hits -- al venezolano Armando Galarraga se le escapó un juego perfecto tras una decisión errada del árbitro el 2 de junio -- pero nadie gozó de ambas hazañas como lo hizo Halladay. Tiró el juego perfecto número 20 en la historia de la Gran Carpa el 29 de mayo en la victoria 1-0 de los Filis sobre los Marlins en Miami. Casi cuatro meses después, en su primera apertura de playoffs, lanzó el segundo juego sin hits en la historia de la postemporada, blanqueando a los Rojos en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Nacional en Filadelfia.
A Halladay no le gusta enfocarse en los logros individuales, por lo que ha dicho que su mejor momento de esta campaña fue lanzar un juego completo en septiembre para que los Filis aseguraran su cuarto título consecutivo de la División Este de la Liga Nacional.
Halladay decidió no rechazar un cambio el año pasado para firmar una extensión de tres años y US$60 millones con Filadelfia. Dejó varios millones sobre la mesa, los que pudo haber recibido en el mercado libre si se hubiera quedado otra temporada en Toronto. Pero quiso unirse inmediatamente a los Filis. Quería ganar. Así que cuando el derecho recuerde el 2010, recordará más que un juego perfecto y un no-hitter.
"Creo que mirando hacia el futuro, hay partes de la temporada que disfrutarás, partes de la temporada que siempre recordarás, explicó Halladay. "Pero creo que lo que sobresale son los deseos de ganar. Creo que pensaré en eso durante el invierno. Si hubiéramos ganado, creo que me hubiera retirado. No lo sé. La anticipación de todo, eso es lo que pensaré todo el tiempo".
Vale aclarar que estaba bromeando sobre retirarse.
Pero el juego perfecto y sin hits fueron más que momentos individuales. Esos logros ayudaron a los Filis a ganar su de división y su tercer boleto a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
Otros cuatro lanzadores pueden decir que sintieron lo mismo que Halladay esta temporada.
El abridor dominicano de los Rockies, Ubaldo Jiménez, le dio inicio al Año del Pitcher el 17 de abril en Atlanta, donde otorgó seis bases por bolas y recetó siete ponches.
El juego sin hits del derecho de los Rays, Matt Garza, contra los Tigres ayudó a los Rays a ganar la División Este de la Liga Americana (superaron a los Yankees por un juego). Cedió un pasaporte y ponchó a seis.
Dallas Braden de los Atléticos sorprendió con su juego perfecto, que alcanzó el 9 de mayo contra los Rays en Oakland. Braden no es lanzador tan destacado como Jiménez, Halladay o Garza, pero estuvo perfecto para unirse al club exclusivo.
Edwin Jackson de los D-backs fue dominante el 25 de junio con un no-hitter en el Tropicana Field. Pero no sabía adónde iba ya que cedió ocho boletos, golpeó un bateador, ponchó a seis e hizo 149 lanzamientos antes de registrar el último out.
El juego perfecto de Braden y los juegos sin hits de Jiménez, Garza y Jackson fueron momentos especiales para dichos lanzadores y su equipos respectivos, pero de la manera en que Halladay dominó a los Rojos en la postemporada superó a todos los anteriores.
Halladay estuvo en fantástica forma cuando había mucho en juego. Solamente permitió un pasaporte en la quinta entrada.
Aparte de eso, estuvo bajo control durante todo el juego.
"Entre más juegas, más piensas en tener esa oportunidad y ser parte de eso", manifestó Halladay aquella noche. "Ha sido divertido hacerlo aquí por el ambiente y los muchachos en el equipo. Ha sido todo lo que esperaba. No veía la hora de ser parte de esto y obviamente estoy agradecido de tener la oportunidad".







